DE GUARDIA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

LA VIDA EN 10 MINUTOS


01:00 am

Suena la alarma de la emergencia. Paciente varón de 78 años, diabético, hipertenso, obeso, fumador crónico, ingresa con gran dificultad respiratoria, acompañado de su hija, quien explota en llanto al ver a su padre entrar a shock trauma, sin saber si esta será la última vez que le pueda tomar de la mano..


01:03 am

Doctora por favor, ¿mi padre va a vivir? - entre sollozos-. Una de las preguntas más difíciles de responder a lo largo de nuestra profesión como médicos. Desde primer año nos enseñan la importancia de la relación médico-paciente, la empatía, el rapport, cómo dar malas noticias, etc. Pero nadie te explica la cuchillada en el pecho que sentirás cuando la vida de una persona esté en tus manos y no sepas que responderle a un hijo desamparado. (Tengo fe, siempre)


- Vamos a hacer todo lo posible por ayudarlo-. Una frase real, que sale de nuestros corazones, porque siempre añoramos que todos aquellos que cruzan la puerta de la emergencia puedan salir de ella pronto, sonriendo.

01: 05 am

Saturación 73%, paciente en muy mal estado general, desorientado, no obedece órdenes, presión arterial baja, taquicardia, sudoración profusa, fiebre, no puede respirar. Intubación endotraqueal exitosa, se conecta a ventilación mecánica, alto flujo de oxígeno. Se toman múltiples pruebas, PCR COVID, cultivos, imágenes. Se dejan dos vías intravenosas permeables, administrando medicamentos indicados. Se solicita cama en Cuidados Intensivos (quedamos a la espera). Paciente persiste hemodinámicamente inestable, funciones vitales alteradas.


01:06 am

La hija llorando, hablando por celular, por whatsapp, contactándose con todos sus conocidos por redes sociales, contando el terrible acontecimiento por el cual está atravesando su padre (nunca pensó que podría tocarles a ellos"). “No sé si va a vivir, hermana - entre sollozos-.” Miles de notificaciones y mensajes de apoyo de sus parientes: “estamos con tu padre, mucha fuerza”.


¿Y quién esta con todos los demás padres, hijos, hermanos, amigos y conocidos cuando se les pide POR FAVOR respetar la cuarentena? Cuando lo único que hay que hacer (si es que se puede) es QUEDARSE EN CASA, USAR MASCARILLA, NO SALIR INNECESARIAMENTE, CUIDARNOS LOS UNOS A LOS OTROS. Si no te pega desde cerca, entonces ¿no importa? ¿Hay que sentir el dolor para poder tomar consciencia de lo que está pasando? ¿TAN INDOLENTE Y EGOÍSTA PUEDE SER EL SER HUMANO?


Nadie está preparado para la muerte, nadie está preparado para decirle adiós a un ser querido, a un hermano, a un amigo, a un padre, a un hijo.


01:10am

Paciente en ventilación mecánica, persiste en mal estado general, se transfiere a cuidados intensivos para soporte y manejo.

La hija desde la puerta, mira cómo se aleja su padre en una camilla, poniendo toda su confianza en Dios, en los médicos, en las enfermeras, en todo el personal de salud que sacrifica sus vidas y se expone a todos los riesgos (porque para eso estamos). Y con un dolor intenso en el corazón, poniendo toda su esperanza en el destino "porque todavía no es su hora". Y un golpe más, al saber que su padre se quedará SOLO en el hospital y solo sabrán de él por teléfono, cuando los llamen para decirles quién venció: el paciente o la muerte.


"Adiós papá, te amamos, vuelve pronto con nosotros."

(La impotencia de no poder contener al familiar, poner una mano en el hombro, abrazar como acostumbro hacer..)

Me duele saber que las personas sacan conclusiones tan rápido: si hay 300 mil contagiados y se han muerto “SOLO” 10 mil entonces, “SOLO” se está muriendo el 3%, “ES CASI NADA”.

Si tan solo supieran que para nosotros UNA SOLA MUERTE YA ES DEMASIADO, creo que las cosas serían totalmente diferentes.


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